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Desde Italia, nos llega una soberbia adaptación de una de las óperas maestras del expresionismo alemán. Los Teatros de Reggio Emilia nos presentan Salomé, de Richard Strauss, con el siempre aval seguro de Pier Luigi Pizzi en la dirección de escena, escenografía y vestuario.
Bajo la batuta de Oleg Caetani, la Orquesta Sinfónica de Tenerife será la encargada de interpretar la música compuesta por Strauss a principios del siglo XX. Como pasó con la obra de Óscar Wilde en la que se basa, la ópera Salomé estrenada en 1905 en Dresde, cosechó duras críticas de la sociedad puritana del momento, la misma sociedad que con el tiempo hubo de doblegarse a su riqueza y categoría musical.
El tema escabroso, las formas sexuales de la protagonista, la profundización y mutación de un tema colateral de los Evangelios, eran en opinión de Strauss un material sublime para una obra de fin de siglo. Salomé transcurre en una noche de luna llena en palacio. Herodes Antipas está prendado de su sobrina Salomé, hasta tal punto que le otorgará de antemano cualquier deseo con tal de que baile para él. Salomé interpreta así la famosa danza de los siete velos. El deseo tal y como nos relatan los documentos bíblicos será la cabeza de Juan el Bautista.